-¿Cómo vas con el Miedo?- la tercera pregunta de rutina.
-Nada.
-¿Nada? ¿En serio? - insistía incrédulo.
-Nada.
Y de nuevo esa sensación de molestia y curiosidad. No sabía por qué estos últimos 15 años le había preguntado siempre acerca de ese tal Miedo.
Ella al principio trataba de retener los rostros y nombres de todo aquel sujeto que conociera: Mario, no, Miguel, no...Al año siguiente se creó la costumbre de andar con una libretita para anotar los nombres de todos los hombres que conocía: nada.
Comenzó a pensar que se trataba de un apellido: Marín, no, Miranda, no...
No, debía ser un apodo, sí, alguien a quien llamaran Miedo...¿por qué habrían de llamar a alguien por ese nombre? Ni idea, era una palabra extraña como para un apodo, había escuchado a quienes llamaban Mateo no como nombre sino por la característica de demostrarse cuidadoso con sus deberes académicos...pero no lograba imaginar a qué característica podía denotar Miedo.
15 años y se cansó. Decidió no conocer a nadie más, no guardar nombres, rostros, características ni voces de individuo alguno.
Se quedó en su dormitorio sin radio, tele, ni conexión alguna para no enredar más su cabeza que giraba todo el tiempo repitiendo Miedo, Miedo, Miedo, Miedo.
Al cabo de un tiempo tuvo un recuerdo muy extraño, recordó que se había hecho un examen de imagenología hace 15 años y nunca retiró el resultado. La curiosidad una vez más demostró ser más poderosa que la convicción y salió con rumbo al centro médico, con tal suerte que en el último cajón de una gaveta vieja que ya sólo usaban como superficie de apoyo para la pantalla del computador, encontraron amarillento y roñoso un examen a su nombre. Lo abrió y decía: "nódulo hipoecogénico irrigado con inflamación glandular concomitante. Sugerencia: biopsia urgente".
Cerró el sobre, se dio vuelta y levitó hacia la calle con el rostro caliente, los ojos húmedos y un cosquilleo frío que parecía una corriente de aire que se paseaba por su espalda, su nuca y alrededor del ombligo.
Distraída, se lanzó a la calle mirando sin ver y se estrelló contra un hombre que venía cruzando en dirección contraria.
Lo supo de inmediato: era él.
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