miércoles, 5 de enero de 2011

Geología

Se lanzó en picada a las capas geológicas que amenazaban con aplastar todo atisbo de sueño.

No había soledad más sola que escarbar la propia arqueología.

La basura, el papel, el cartón, todo iba bien...el olor amonionitrogenado de la grasa vieja despegándose de todo, dejando ver...
El olor del lustramuebles que hacía viajar a la casa de la infancia y recordar mugre, baratas y sombras, haciendo picar la piel y casi ver los surcos rojos del parquet en las rodillas de las largas jornadas de orden de la pieza casi propia.

Los análisis de "La autopista del sur" de Cortázar ya algo empezaron a agripar...luego vino la blusa gris, la cartera, la tarjeta de la dueña de casa...

Algo se quebró cuando encontró el portabebé.

Las lágrimas y el cansancio tuvieron tanto sentido entonces:
estaba escarbando su interior,
buscando sueños perdidos,
importancias antiguas,
resultados de múltiples decisiones tomadas en defensa de la integridad, de esta integridad que hoy estaba sepultada bajo escombros de cosas útiles mezcladas con basura pura...
El deber gritaba y suplicante reclamaba:

Busca tu propio sueño y corre tras él.