miércoles, 10 de octubre de 2007

Daniela

-Qué lindo que paraste linda, te juro que no pasaba ningún taxi, no sé que pasa! - me dijo la Daniela cuando se subió al auto en una estrategia de "acuicamiento" fácilmente detectable.

Traía olor a cantina, los ojos desorbitados y expresión de cabra chica. Le pregunté si tenía un cigarro.

-No...no tengo: tú te jalái?
-No, le dije, riendo.
-Pero algo te hací porque estai como no sé...como clarita...
-Nada, loca.

Todo el rato se movía y hablaba. Primero estaba en la casa de la hermana que quedaba en Macul, era de Concepción y no se ubicaba...más rato estaba en la casa de un amigo en Macul...al último decía que se había escapado de un internado en Buin y me agradecía la confianza, y aparentemente iba a Macul a buscar más pasta base.

-Eres chica - le dije entre cuento y cuento.
-Tengo 22. Y tú qué andai haciendo a esta hora?
-Fui a hacer clases y me pasé a ver a un amigo.
-Clases de qué?
-De psicología.
-Ah, yo necesito que me arreglen la cabeza porque estoy loca! En mi familia todos me quieren, todos todos me quieren y yo soy como la oveja negra, cachái? Oh! se me cayó la hueá! no hueí que se me cayó la pipa!

Después de dar con las extrañas señas que iban en el lugar donde debía ir la dirección, antes de bajarse me dice:
-Me dai quinientos pesos?...eso vale mi droga.

No evité parar porque la vi pájara, linda y vulnerable ante la muerte.
La dejé igual de pájara, linda y vulnerable ante la muerte.

Me recordó a mi hermana, a mí misma, a mis amigas de un tiempo, a mis (im)pacientitas de sename...según ella misma estaba rematada sin razón. Y desapareció cerca de Macul con Los Olmos corriendo, joven y linda, sólo carne de cañón.

La verdad es que no confié en ella, confié en mí.

Cuando llegué a la casa busqué la supuesta pipa pa que no la encontrara alguien más: lo que se le había caído era un encendedor verde con rosado, como de cabra chica.
Quizá en mi auto se salvó de algo, quizá sólo la dejé más cerca de la muerte.
Era linda de verdad, una niña linda.
Qué malo que no sé donde está su mamá, qué malo que ella no sepa ser su propia mamá.

miércoles, 3 de octubre de 2007

Una de Santiago en máximo 100 palabras

Un Forestal oscuro guardó el secreto de sus arrugas, algunos grados de alcohol vitrificaron los ojos embelleciendo el mundo, el cielo fue más negro y las estrellas tenían nombre.
Apegaron sus cuerpos para vencer al frío y fue entonces que las manos, los labios y las piernas fueron un pulpo gigante e infantil, hasta que acabaron a lengua cierta con sus pudores.
Recién el Mediodía del Sábado en el vagón tuvo la gentil idea de devolverles el anonimato, se veían feos y se miraban bellos mientras se besaban torpemente como diciendo: basta con que no te olvides de mí...con que nunca te olvides de mí.

lunes, 9 de julio de 2007

Una de Sex and the city

(aunque usted no lo crea)

El año pasado revisaba pruebitas en cama viendo esta serie livianita, para no distraerme tanto.
Y de tanto mirar le descubrí una escena interesante. Por supuesto ni ahí con una improbable identificación con Samantha, Carrie o la juguito que ni me acuerdo cómo se llamaba.
A mí la que me cayó bien fue la Miranda, tan feúcha, tan humana y poco estudiada...En fin.

En el episodio de marras, Miranda había encontrado un compañero IDEAL y con ideal se refería a imposible.
Después de disfrutar tantas cosas con este sujeto, comenzó a fijarse y la ausencia de alarmas le encendía una sospecha insoportable en su lugar: el mino no tenía nada malo!
Sexo: bien, humor: bien; el loco era sano, considerado, le llevaba buen genio...ptas, todo bien!!

Y la comadre no lo pudo creer,
pero lo quería creer...

Por eso se planteó una pendejada: se daría un minuto para encontrarle lo malo al galán en (sin) cuestión. Después de ese minuto, si no encontraba nada, asumiría estoicamente que estaba frente a un fenómeno, un regalo del cielo, una maravilla que cuidaría con todo su su.

Él salió a comprar y ella se quedó en su depto, y sucumbió: Revisó tímidamente su velador: nada raro. Revisó tímidamente su closet: nada...Y entonces reparó en una cajita con llave, un pequeño cofrecillo que estaba sobre el closet, detrás de sábanas y cosas por el estilo. Tenía puesto el seguro, la mina se descuadró y lo forzó: era como si la imposibilidad del sueño cumplido la llenara de una Hulkedad maligna.

Miranda estaba en el suelo, con las ropas de la parte superior del closet esparcidas y el cofre abierto cuando el sujeto abrió la puerta y le dijo:

- Primera vez que realmente CREO en que he encontrado a una mujer que vale la pena, te encontraba tan perfecta que me llegaba a provocar desconfianza...y ahí estás, rompiendo la caja de mis recuerdos de infancia: quiero que te vayas de mi casa y no vuelvas.

No es un ¡viva la imprefección!
Pero vivamos con ella, que es tanto preferible :)


sábado, 7 de julio de 2007

Una de calle

Todavía no se me quita la sensación que no sé como llamar pero se parece a asco con repudio y algo de impotencia también.

Llegaba a la Fuente Suiza y me abordó afuera una "piante" como muchas que he conocido en la calle y en la pega, para pedirme monedas. Dije no, le di una rápida pasada al scanner psicopatológico y dije ok: esquizo, defi, tgp y sin tratamiento, sola en la calle en la noche: todo mal.

Y como ya sabemos, todo puede ser peor: pasaron dos sujetos, trabajadores o cuidadores de autos o algo por estilo, y la saludaron amablemente. Le traían dos bolsas de súper con comida: frutas, pan, cosas útiles.
Mi "Ah! que buena onda, igual al menos es parte del entorno la comadre, la conocen y la cuidan" duró menos que mis chocolates...Mientras ella daba las gracias, ellos, por turnos, le agarraban el poto y más, en mala.
Confirmé con informantes que había abandonado el tratamiento y que, efectivamente uno de sus principales líos, era la facilidad con que abusaban sexualmente de ella a cada rato.

El ojo saca fotos que cuesta borrar y a veces no son bonitas.

martes, 15 de mayo de 2007

Una de Metro

Yo ya sé cómo hacerlo: primero selecciono bien la estación en la que voy a abordar porque no todas ni en todos los horarios son iguales: hoy mi estación es Cumming, la papa pa llegar a la zona de República sin pasar por la línea 1 que de Nº1 ya no tiene nada.

Segundo, me ubico en la zona donde INTUYO que va a quedar la puerta y generalmente acierto. Luego, me pongo de lado para "dejar bajar antes de subir" y me aseguro de estar "primera" para entrar (no sé por qué se dice subir, pero qué va).

Lo hice como siempre, de República micro 306 a Cumming (dato de Briceño) y Metro...abordo con mi técnica...y al frente ZOOM!

Rubia Nº1 entró tranquilamente a sentarse cuando de pronto
Rubia Nº2 le gana "el quien vive" y se sienta rauda. Pilladísima le dice a la Nº1 ¡perdona, es que vengo taaan cansada, he estado parada todo el día!
Nº1 responde despectivamente: Te pasaste, eso no se hace!!
Nº2 se levanta frustradísima y se va murmurando que está tan cansada, se ubica detrás de mi asiento.

Un rato más allá, quizá motivada por un espíritu perverso o altruista, quién sabe? Le ofrezco mi asiento a rubia Nº2 pensando, ok, va a quedar frente a frente con Nº1 pero ese no es mi problema...el problema es de la gente que no es buena como canta la cancioncita.

Rubia Nº2 me da las gracias y se sienta
Rubia Nº1 evita su mirada, bastante enojada aún
Rubia Nº2 se pone a llorar
Rubia Nº1 le toma la rodilla y le dice: ¿Necesitas ayuda? ¿Quieres que haga algo por tí?
Rubia Nº2 no responde
Rubia Nº1 se baja

Ergo: Entre rubias (no) se entienden??