Todavía no se me quita la sensación que no sé como llamar pero se parece a asco con repudio y algo de impotencia también.
Llegaba a la Fuente Suiza y me abordó afuera una "piante" como muchas que he conocido en la calle y en la pega, para pedirme monedas. Dije no, le di una rápida pasada al scanner psicopatológico y dije ok: esquizo, defi, tgp y sin tratamiento, sola en la calle en la noche: todo mal.
Y como ya sabemos, todo puede ser peor: pasaron dos sujetos, trabajadores o cuidadores de autos o algo por estilo, y la saludaron amablemente. Le traían dos bolsas de súper con comida: frutas, pan, cosas útiles.
Mi "Ah! que buena onda, igual al menos es parte del entorno la comadre, la conocen y la cuidan" duró menos que mis chocolates...Mientras ella daba las gracias, ellos, por turnos, le agarraban el poto y más, en mala.
Confirmé con informantes que había abandonado el tratamiento y que, efectivamente uno de sus principales líos, era la facilidad con que abusaban sexualmente de ella a cada rato.
El ojo saca fotos que cuesta borrar y a veces no son bonitas.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
1 comentario:
Dije...
jamás me encontraré con una puta descolorido y jadeante.
No porque lo encuentre denigrante, tampoco porque mancille mi honor. Ni menos, menos, porque en las profundidades sepa que en una mujer no pueda existir un gozo más ligado al lucro desesperado.
Tan simple...
No sería capaz de ver en sus ojos gastados la figura inerte, la incesante masa de porquería que se esconde en ese reflejo que creo, a pesar de lo patético, sería muy bello.
Esa es una de las tantas abominables cualidades de un espejo.
Publicar un comentario